El miedo probablemente lo puede generar distintos eventos... puedes estar en tu departamento sola, comenzar a escuchar ruidos, sentir la oscuridad cómo invade todo el espacio y quedarte paralizada... como cuando eras una niña y tus padres apagaban la luz, y comenzabas a sentir la presencia de algo o alguien bajo la cama... Tapada hasta la frente, con la sensación de parálisis, tus piernas no se mueven, tu bova, tus brazos, tus dedos, todo, completamente inmovilizado esperando que algo te haga gritar...
Los animales también sienten miedo, por algo huyen cuando se ven invadidos o en riesgo... perciben esa sensación de vulnerabilidad o de amenaza que los hace correr hacia sitios más seguros...
Seguramente estos eventos de miedo, de los animales y de la niñez, con los temores nocturnos, son distintos a los que siento en la actualidad... no se si lo que siento es miedo o angustia, la segunda me hace más sentido.
El otro día escuchaba un reportaje que le hacían a Peñailillo, psiquiatra chileno, quien decía que la angustia es propiamente humana, es la internalización del miedo en un nivel más bien emocional..
Hace un tiempo atrás estuve viviendo la angustia producto del miedo... tengo un hijo pequeño, de cuatro años, este año compré un departamento lo que me hacía quizás sentir orgulloza de mis avances materiales y me generaba una seguridad en el sentido de bienestar económico... tenía un trabajo que me permitía tener dinero suficiente para pagar las cuentas, para pagarle a mi tía quien cuidaba a mi hijo cuando éste salía del jardín... dinero suficiente para almorzar, ahorrar, comprar libros, etc.
tuve que hacer un proceso que me permitiera ser "autosuficiente" como dicen por ahí... era el paso de "ser joven" a ser "adulta"...
Pero llegó un minuto en que no di más, el psiquiatra me diagnóstico un "Transtorno desadaptativo severo", trabajaba en una organización donde producto del cambio de administración comenzó a cambiar las líneas de prioridad... a varios de mis compañeros de trabajo -incluido mi jefe- los echaron o bien huyeron rápidamente de allí... comencé a paralizarme, sentir que no era necesaria para ese espacio... no podía renunciar porque no encontraba ningún trabajo.. así que me mantuve allí... internalizando el miedo.. angustiándome cada vez que alguien se me acercaba... comencé a aislarme, ya no hablaba porque sentía que mis palabras no tenían ningún peso, ninguna importancia...
Pasé así un tiempo, en el que mi cuerpo y probablemente mi mente se insegurizó completamente... algunos kilos de menos... entre medio me cambiaron de unidad, me dieron nuevas responsabilidades, todo el mundo corría en ese espacio... y comencé a sentir la angustia, tiritaba al entrar al trabajo, los domingos por la noche tenía ganas de llorar, y me sentaba frente al computador y no entendía nada, la mente completamente bloqueada y sentía que no podía ni hablar...
Llegó un mintuo donde corté con todo, renuncié y quedé en mi casa, de un lado para otro me movía... y me muevo... la sensación de no hacer nada, del ocio medio obligado es complejo... ahora en período de rearme, resegurización, sacarse el miedo y la angustia....
lunes, 16 de agosto de 2010
miércoles, 11 de agosto de 2010
Aprendiendo a volar
Hace mucho tiempo que no escribo... es decir... escribo siempre, las palabras aún no se atrofian para ser construidas al pulsar de mis dedos sobre las teclas del computador... pero, aún así, hace tiempo no escribo..
Recuerdo los años de niñez, donde las croqueras inundaban mi pieza, hojas de colores que se iban rellenando con cada pensamiento, con cada reflexión que denotaba la belleza o el dolor de lo que vivía.
Los años pasaron y me encuentro aquí, frente al computador, tecleando quizás cabezas de pescado... había olvidado escribir, dejar el registro plasmado de mis sentimientos... es que parece que mientras los años pasan la vida comienza a darte algunos golpes que te mueven de un lado a otro, te dejan averiada y la capacidad de lanzarse al vacío desaparece, comenzamos a querer tener seguridad de todo, tener amarrado ciertos cabos que nos entregan algo de certidumbre en la vida... que el trabajo, que no te falte el ingreso mensual que te hace tener las cuentas pagadas, tener la casa, el auto, los amigos establecidos, las conversaciones establecidas, todo... al parecer nuestra capacidad de lanzarse queda atrapada en el control, nos mantenemos atados bajo ese control que nos impregna internamente para supuestamente tener todas las variables de la vida manejadas, sabiendo en cada momento cuáles serán las consecuencias de nuestras acciones...
Pero llego un minuto que pareciese que estas certezas ya no son suficientes, ya no te motiva tener el ingreso mensual y estar atado a horarios de oficina, ya no te motiva tener las mismas conversaciones de siempre ni recorrer las mismas cuadras que ya han sido pisadas por las mismas botas de invierno...
Cuando sucede, te sueltas, dejas la mano abierta para que el control se te escape, para dejarte caer, lanzarse como en el video de Pink Floyd en Learning to Fly.... el machaque constante, el estar día a día podando ese campo que crece y crece bajo el sol... ya no quieres más, no quieres seguir machacando para machacarte, ya ha sido mucho tiempo en que tu cabeza y tus anhelos no vuelan.... te subes en la montaña más alta, más empinada... abres los brazos y te lanzas al vacío...
Al comienzo, la sensación de descontrol, no te deja dormir, bajas, bajas, bajas.... hasta que las corrientes de viento tibio comienzan a alcanzar tus brazos, tus dedos abiertos y te comienzan a elevar para aprender a volar...
Soltar, soltar y soltar!!!, dejando que la vida te impresione con lo que viene, dejándote seducir por esas corrientes tibias, tus mejillas heladas tiemblan con la sensación, y tu vientre se aprieta en un momento, para más rato dejar que el ombligo se abra para dejar salir todo lo de adentro...
Gritas entre medio, con el temor de que tu cabeza reviente sobre el suelo, pero cuando ya te has elevado, disfrutas, disfrutas y disfrutas.... no es caer, es volar, es dejarse ir entre las nubes tomando copos blancos como helados de niños que se chorrean de placer...
Recuerdo los años de niñez, donde las croqueras inundaban mi pieza, hojas de colores que se iban rellenando con cada pensamiento, con cada reflexión que denotaba la belleza o el dolor de lo que vivía.
Los años pasaron y me encuentro aquí, frente al computador, tecleando quizás cabezas de pescado... había olvidado escribir, dejar el registro plasmado de mis sentimientos... es que parece que mientras los años pasan la vida comienza a darte algunos golpes que te mueven de un lado a otro, te dejan averiada y la capacidad de lanzarse al vacío desaparece, comenzamos a querer tener seguridad de todo, tener amarrado ciertos cabos que nos entregan algo de certidumbre en la vida... que el trabajo, que no te falte el ingreso mensual que te hace tener las cuentas pagadas, tener la casa, el auto, los amigos establecidos, las conversaciones establecidas, todo... al parecer nuestra capacidad de lanzarse queda atrapada en el control, nos mantenemos atados bajo ese control que nos impregna internamente para supuestamente tener todas las variables de la vida manejadas, sabiendo en cada momento cuáles serán las consecuencias de nuestras acciones...
Pero llego un minuto que pareciese que estas certezas ya no son suficientes, ya no te motiva tener el ingreso mensual y estar atado a horarios de oficina, ya no te motiva tener las mismas conversaciones de siempre ni recorrer las mismas cuadras que ya han sido pisadas por las mismas botas de invierno...
Cuando sucede, te sueltas, dejas la mano abierta para que el control se te escape, para dejarte caer, lanzarse como en el video de Pink Floyd en Learning to Fly.... el machaque constante, el estar día a día podando ese campo que crece y crece bajo el sol... ya no quieres más, no quieres seguir machacando para machacarte, ya ha sido mucho tiempo en que tu cabeza y tus anhelos no vuelan.... te subes en la montaña más alta, más empinada... abres los brazos y te lanzas al vacío...
Al comienzo, la sensación de descontrol, no te deja dormir, bajas, bajas, bajas.... hasta que las corrientes de viento tibio comienzan a alcanzar tus brazos, tus dedos abiertos y te comienzan a elevar para aprender a volar...
Soltar, soltar y soltar!!!, dejando que la vida te impresione con lo que viene, dejándote seducir por esas corrientes tibias, tus mejillas heladas tiemblan con la sensación, y tu vientre se aprieta en un momento, para más rato dejar que el ombligo se abra para dejar salir todo lo de adentro...
Gritas entre medio, con el temor de que tu cabeza reviente sobre el suelo, pero cuando ya te has elevado, disfrutas, disfrutas y disfrutas.... no es caer, es volar, es dejarse ir entre las nubes tomando copos blancos como helados de niños que se chorrean de placer...
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